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Port de la Selva

Port de la selva.

Rocas desnudas, escasa vegetación, terrazas amontonadas, algunos pinos y olivos, calles polvorosas, casas blancas, mar azúl, barcos pesqueros, redes en la playa: Port de la Selva en junio. Estando siempre en la sombra de Cadaqués, que representa glamour y prestigio de la Costa Brava, Port de la Selva, al otro lado del parque natural Cap de Creus, contrasta a esta imágen por haber conservado su carácter de pequeño pueblo de pesqueros.

Port de la selva.

A pesar del turismo, que comenzó a penetrar en la región a partir de los años 60, un día a finales de julio, a las 10 de la mañana, todavía no hay nadie en las calles. La pequeña playa casi está vacía. El agua en el puerto brilla cristalina en el sol. Podemos contar los peces que pasan.Molestamos a la camarera en el pequeño café en la calle, bajo el plátano, pediendo café con leche y bocadillos. Todavía no ha acabado de leer su diario y se quiere librar rápidamente de nosotros. De mal humor, trae la bandeja con nuestro pedido; no queremos seguir estropeándola el día, así que pagamos directamente y no nos quedamos muy largo.

Port de la Selva y el encanto del paisaje alrededor atrajeron a escritores, intelectuales y artistas. Aquí se encontraron poetas catalanes como Alexandre Plana, Tomàs Garcès, Josep M. De Sagarra y J.V. Foix. También se podía ver a  García Lorca y Dalí, charlando en el café. Probablemente, el personal entonces estaba de mejor talante.Pequeñas casas blancas bordean el puerto y las estrechas calles adoquinadas hacia la iglesia en la colina. La calor del día nos hace caminar en su sombra. Las pocas tiendas que hay ofrecen mayormente delikatessen. Los turistas vienen de Francia u otras ciudades catalanas.

El puerto pesquero de Port de la Selva figura entre los más importantes de la provincia. En este momento, atraca un viejo pesquero y presenta, orgulloso, su captura de hoy: tiene un montón de pulpos a bordo. En otro balandro se nos muestran los raros pepinos de mar, al lado de gambas y peces de roca. Las mujeres de los pequeros esperan a sus hombres en el muelle y los saludan contentas. Se empieza a apañar las redes.

Consejos: Visita al monasterio Sant Pere de Rodes. El camino de Sant Pere de Rodes a Port de la Selva ofrece vistas panorámicas espectaculares sobre la bahía entera, como si se estuviera en las nubes. Al borde de la carretera, una pequeña ruta conduce al dolmen Taula dels Lladres. El mercado semanal de Port de la Selva tiene lugar los viernes. Más información: www.portdelaselva.net

Port de la Selva también es interesante para aficionados al surf. La Tramuntana, que suele ser mar adentro, aquí sopla hacia tierra. De esta manera, a distinción de la Bahía de Roses, es más difícil desviarse. No obstante, la bahia de Port de la Selva no es apta para novatos, ya que las ondas suelen ser de dos metros o más cuando sople la Tramuntana.

Hannah Schraven

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