Historia
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Las Navidades en Cataluña

Se dice que siempre hay que celebrar las fiestas como si fueran las últimas. Menos mal que el fin del año es una sola gran fiesta. Primero, las Navidades. A pesar de que la fiesta cristiana se haya convertido en un megaevento internacional, muchas regiones han conservado sus propias tradiciones navideñas.

Los catalanes suelen celebrar Navidad en el seno de la familia. En todo el país se reúnen abuelos, padres, hijos y nietos para celebrar, cantar y cenar juntos. El banquete familiar tiene especial importancia, incluyendo tradicionalmente cava, marisco, ave, jamón, queso y salmón ahumado. También es tradición de llevar un vestido nuevo en la Nochebuena, así que los días antes de Navidad se llenan las boutiques.

Pesebres vivientes

Otra costumbre peculiar son los pesebres vivientes, montadas en muchos de los pueblos medievales de la Costa Brava. Todos los habitantes trabajan juntos para trasladar su pueblo a la Palestina de hace 2.000 años. Quizá el pesebre más conocido es el de Bàscara, cerca de Figueres. Aquí las imágenes vivas no sólo se concentran en el núcleo de la población y delante del castillo, sino se extienden por todo el pueblo hasta llegar a la orilla del Fluvià. Asimismo, Pals cuenta con uno de los “pessebres vivents” más hermosos de la región. A parte de la Sagrada Familia y los Reyes Magos, se pueden admirar artesanos, comerciantes, paysanos y juglares,

poblando las plazas y calles del pueblo medieval. Se hace pan, se hila lino, se fragua, se cocina, se celebra y, claro, se da a luz al pequeño Jesús – la historia bíblica en vivo.

Caga Tió

Por Navidad en FigueresMientras tanto, las casas catalanas son presididas por un simpático y peculiar personaje: el Tió de Nadal. Propiamente, “tió” es el nombre de los tocones que se queman en las estufas – en otros tiempos, un tió era un regalo muy apreciado. Hoy las familias catalanas visten el tió con gorra, abrigo y una nariz roja como símbolo de la lumbre. A partir del Día de la Purísima, los niños le dan de comer calabaza, patatas y verdura. El día de Navidad, finalmente, le hacen cagar (por eso también se llama Caga Tió) con canciones y golpes; el Caga Tió les regala chucherías, figuras de pesebre y pequeños juguetes. A veces, también una botella de cava para los adultos. Para indicar que su estómago se ha vaciado, da a luz ajo o cebollas.

Poco tiempo para descansar queda después de las Navidades, porque ya está llegando el fin de año. Claro que el aspecto culinario tiene también aquí el papel principal: con amigos o la familia se cena hasta poco antes de las doce de la noche. En los últimos doce segundos del año, hay que comer doce uvas, como en el resto de España. Esta costumbre ha de llevar suerte para cada mes del año siguiente. En muchos pueblos, se organizan bailes que suelen durar hasta la mañana.

Regalos a el día seis de enero

Optic Control en FigueresOtra costumbre se está perdiendo cada vez más, pero tradicionalmente los niños no reciben sus regalos hasta el día seis de enero. Son los Reyes Magos que los traen a camello, en tren o en helicóptero del Oriente. Se les da la bienvenida con música y una gran procesión por el pueblo. En Girona, por ejemplo, el espléndido desfile de los Reyes y su séquito, tocando música y tirando chucherías, no sólo impresiona a los más pequeños. En las poblaciones de la costa, los Reyes Magos suelen llegar en barco. Otra tradición de este día es la de comer un pastel con toda la familia. En el pastel se hallan una pequeña figura real y una alubia – quien encuentre la figura real se convierte en rey por un día, mientras el que se quede con la alubia tiene que pagar la factura. Dos días después, sin embargo, ya volvemos todos a la vida normal. Hasta entonces:

¡Felices fiestas!

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