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L’Escala: deporte, tradiciones y acantilado único

Vistas a la ciudad L'Escala

L’Escala

– antiguamente era conocida por la pesca de anchoas y sardinas. Hoy, el factor económico más importante es el turismo.

Playa de arena bonita cerca de l'Escala

Vistas maravillosas a la bahía de l’Escala

Club Nàutic L’Escala

El Club Nàutic L’Escala organiza periódicamente certámenes y regatas internacionales. Así, por ejemplo, el campeonato europeo de la clase (velera) Europa tuvo lugar desde el dos hasta el siete de julio en la bahía de L’Escala. Durante una semana, la pequeña ciudad fue lugar de reunión para la escena velera internacional. El Club Nàutic L’Escala invitó al equipo de Costa:Live a seguir el espectáculo in situ. Con el yate exclusivo de los organizadores y patrocinadores salimos del puerto, para acercarnos a los barcos participantes. El viento voluble demoró la salida.

Velero en el agua

Velero en la bahía de l’Escala

Nuestro capitán Xavier Lopez, director deportivo del Club Nàutic, aprovechó el tiempo para eseñarnos, como dijo él, las partes más bravas y bellas de la costa española. Lopez es un apasio­nado practicante de la vela, como demostró en sus participaciones en los campeonatos españoles y los Juegos Olímpicos. Ya navegó en todas las costas del Mediterráneo y las conoce en detalle.

Cala Montgó

Pasamos el puerto pescador y raras formaciones rupestres, hasta llegar a la Cala Montgó. En las rocas se vislumbran villas hermosas. De vez en cuando, Selected Property ofrece mansiones así. Claro que no son baratas: objetos para menos de un millón de euros, sólo se encuentran en segunda o tercera fila de mar.

Peña de L'Escala

En las rocas se vislumbran villas hermosas

Rocas empinadas sobresalen del mar. El agua es clarísima y se mues­tra en su azúl más oscuro. Gaviotas toman el sol en un saliente rocoso. Yates de todos tamaños fondean en la Cala Montgó.
Veleros tambalean en el viento. Seguimos navegando hacia L’Estartit. A nuestra derecha, se levanta el Montgrí. La reserva natural abarca tierra y mar. Durante millones de años, las olas del mar han formado esculturas rocosas y cavernas.

Escultura de roca en la costa de L'Escala

Por encima del mar asoman rocas

Impresionante: la Roca Foradada, un túnel rocoso, se puede pasar en barco, aunque no tomamos el riesgo con nuestro yate tan grande. La Cala Farriola debe su fama a esta pieza de arte natural. Desgraciadamente, nos falta tiempo para rodear las famosas Islas Medes. Por radio nos informan de que, en breve, empezaría la regata.

Costa de roca de L'Escala

Roca Foradada: un túnel rocoso, se puede pasar en barco

En la Bahía de Roses se hallan verdaderos profesionales

De camino, nuestro capitán saludó a un viejo amigo: Dr Nando Muñoz ya ha rodeado varias veces el mundo en barco. También participó en el conocido Volvo Ocean Race. Esta regata (antiguamente se llamó The Whitbread Round the World Race) se celebra, desde 1973, cada cuatro años. En otoño, los veleros salen de Europa, rodean África, cruzan el Pacífico para llegar a Ámerica, desde donde vuelven, 152 días más tarde, al lugar de salida. Olas de 30 metros y velocidades de viento pasando los 110 kilómetros por hora, sobre todo en el sur del Pacífico, convierten esta regata en una de las más duras del planeta. En total, hay que recorrer 45.000 kilómetros. En la Bahía de Roses se hallan verdaderos profesionales.

El puerto de l'Escala

Barcos en el puerto de l’Escala

Campeonato de Europa

En plena marcha, volvimos a la baliza que marcaba el sitio, donde ya se posicionaron los barcos de la clase Europa. Sonó el pistoletazo de salida y los barcos ligeros se pusieron al viento; rápidamente se distinguieron las primeras posiciones. El campeonato tiene muchas rondas; quién gane la medalla, no se decide hasta la última jornada. Volvimos al puerto y deambulamos por el paseo al borde del mar hasta llegar al núcleo antiguo de L’Escala. Aquí todavía se hallan rastros del antiguo carácter del pueblo pes­cador. Estrechas y empinadas callejas con casas blancas, adornadas con balcones y terrazas de hierro forjado y conservando el encanto de un pueblo típico de la Costa Brava. También se celebran las tradiciones y fiestas antiguas: la Festa del Carme, el 16 de julio, atrae cada año miles de espectadores, que acompañan la santa hasta la iglesia de Sant Pere.

Veleros en el agua

Los barcos ligeros se pusieron al viento

Oferta gastronómica

Asimismo, la oferta gastronómica de la pequeña ciudad se concentra en platos tradicionales, siempre incluyendo pez o marisco. Después de nuestro viaje en barco, el hambre nos recomendó un almuerzo tardío. Nos encanta el menú del hostal y restaurante el Roser en la Carrer Església o la vista desde la terraza del 1869. En el puerto pescador, los restaurantes ofrecen sencillos menús tradicionales para 8,50 euros. El jueves siempre es el día de la paella. L’Escala siempre vale una excursión.

El mar de la costa de L'Escala

Vistas desde los restaurantes a alta mar

Festa de la sal: Sal – el oro del mar
La vida de los pescadores en el siglo XVIII

Desde hace algunos años, se organizan regularmente viajes de tiempo en la Platja de les Barques, en l’Escala. En imágenes vivas, se presenta la vida de los pescadores en el siglo XVIII y el transporte de la sal. Casi uno parece estar en el lugar de rodaje de una película histórica: no somos los únicos con cámara, incluso han venido equipos de televisión. Ciertamente, las escenas en la playa son dignas de una película: las mujeres de los pescadores, llevando faldas largas y amplias, remendan las redes. En grandes parrillas se asan sardinas. Niños apilan cajas vacías para el pez.

Festa de los pescadores en L'Escala

Las mujeres de los pescadores, llevando faldas largas y amplias, remendan las redes

Barcos pesqueros antiguos

En el mar, navegan los viejos barcos pesqueros: las barcas Rafael (1920) y Sant Isidre (1925), además, algunos barcos de vela latina. Van cargados con sal. Cuando llegan al puerto, se acercan pescadores en sus vestidos tradicionales. Juntos, estiran el barco a tierra y descargan la sal. Ésta era esencial para la conservación de las famosas anchoas de l’Escala. El pueblo entero vivía de la pesca y la producción de conservas.

La playa de L'Escala

Juntos, estiran el barco a tierra y descargan la sal

Anxoves de l’Escala

Hasta hoy, se producen las “anxoves de l’Escala”, no sólo elogiadas por Josep Pla. Se conocen aun fuera de Cataluña, siendo un regalito o souvenir apreciado. Desde el siglo XVIII, se conoce el proceso de marinar las anchoas frescas en sal, produciendo las conservas de anchoas.

Las anchoas frescas que son marinar en sal

Las anxoves famosas de l’Escala

El año pasado, se inauguró el museo de la anchoa y la sal en l’Escala. Allí se pueden ver fotos y utensilio históricos, un barco pesquero antiguo y barriles, en los cuales se guardaban los filetes de anchoas en sal. La sal no sólo conserva, sino también provoca la fermentación, que mejora calidad y sabor durante el tiempo de almacenamiento. Antiguamente, se transportaba la sal por rutas marítimas.

Un barco pesquero antiguo en el museo

El museo de la anchoa y la sal en l’Escala

El transporte de la sal

Grandes veleros la llevaban de las minas de sal en Torrevieja (Alicante) a l’Escala. Cons sus barcos más pequeños, los pescadores transportaban los bloques de sal finalmente a la playa Les Barques. Aquí se encajaba la carga valiosa en sacos y se los llevaba al almacén.
La escenificación histórica en la playa de l’Escala se acompaña con canciones y música tradicionales. Al final de la fiesta, se organiza una gran cena de suquet y cremat y se cantan habaneras.

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