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Ganas de caminar: Camino de Ronda

¿Admirar una bahía absolutamente hermosa después de la otra y tener el mar maravilloso de color azul turquesa continuamente delante de sus ojos? ¿Bañar un poco, tomar el sol y después ponerse las botas de montaña de nuevo? ¿Entretanto comer una pequeña ricura en un restaurante con vistas impresionantes al mar y más tarde beber un mojito frío en un bar cerca de la playa a la puesta del sol?

¿Esto suena muy bien? ¡Entonces, las rutas naturales de la Costa Brava son exactamente lo que necesitas!

Camino de Ronda

Con una longitud de aprox. 45 km, el Camino de Ronda ofrece posibilidades infinitas para disfrutar de la belleza de la Costa Brava con todos sus sentidos. Tanto si uno quiere aventurar todo el camino dentro de dos días como un excursionista versado o mejor andar solo una pequeña sección por la tarde en un día soleado – eso decides tú. ¡Pero estoy segura de que no te vas a arrepentir de un solo paso!

 

 

Recomendación especial: Cala Calitjàs

En un caluroso día de verano, nos dirigimos a la bahía preciosa «Cala Calitjàs» en Roses que ofrece una playa de guijarros con una vista espectacular al mar azul celeste. En un día festivo con tiempo perfecto para bañarse, en medio de la temporada alta, esperaba una playa repleta sin aire para respirar. Me sorprendió mucho descubrir que no había más de 25 otras personas en la generosa superficie de grava. ¡Definitivamente una recomendación especial!

 

Próxima bahía: Cala Pelosa

Después de tomar un baño refrescante en la fresca agua salada, disfrutábamos del sol por un ratito escuchando el sonido suave del mar. ¡Hasta que al final el gruñido de nuestros estómagos nos recordó que ya era hora de siesta! Afortunadamente, habíamos organizado una mesa en un restaurante famoso que se llama «Chiringuito La Pelosa» en la próxima bahía. La idea de una paella jugosa con mariscos frescos nos motivaba a salir de la playa acogedora y caminar a la próxima bahía que se llama «Cala Pelosa», usando el Camino de Ronda.

 

 

Caminar con vistas espectaculares

De inmediato entendí porque tanta gente elige caminar el completo Camino de Ronda: ¡La vista era constantemente genial! Cada dos por tres, tenía que hacer una foto de ese paraíso.

¡Unas vistas muy impresionantes en todas las partes del camino!

Pero me sentí un poco tironeada: Por un lado tenía que concentrarme para no perder el equilibrio y caer en las grandes cactáceas y por otro lado no podía evitar mirar al agua cristalino que brillaba del sol y era decorado con muchos barcos y yates. ¡Mejor pararse una y otra vez, en caso contrario podría ser muy peligroso!

Restaurante «Chiringuito La Pelosa»

Mientras pasamos por higos chumbos y pequeñas palmeras, unos pasajeros en los barcos en la distancia lo pasaban muy bien: ¡Fiesta del barco ahoy!

A propósito: ¡El restaurante tiene un taxi marítimo gratuito!

 

Más rápido de lo que imaginaba, llegamos a la playa hermosa que se llama «Cala Pelosa». Desde lejos se oía a la confusión de las voces, vajilla chapaleando y el retintín de las copas: el restaurante iba a toda marcha. ¿Si tuvimos que esperar? Por desgracia, si. ¿Si vale la pena? ¡Definitivamente!

El tiempo de espera podría ser peor: Relajarse en un bar cerca de la playa con asientos cómodos y con vistas al mar – ¡Eso podría sobrevivir la persona más impaciente entre vosotros!

 

 

 

Finalmente: La paella!

Después de 1-2 refrescos fríos nos llevaron – con mucha alegría previa a la comida sabrosa – a nuestra mesa. Dentro de 5 minutos habíamos decidido: una paella grande con mariscos y unas pequeñas entradas y, por supuesto, un vino. Apenas los entrantes estaban allí, ya los habíamos comido: tártaro del atún, ensalada, calamari, pan – eso fue sabroso.

     

Después de un pequeño descanso, de nuevo había espacio en nuestros estómagos para lo que estábamos esperando todo el tiempo: ¡La paella estaba allí! Mhh como huele … Nunca había probado una paella antes – resulta que era un gran error. ¡Raramente había probado algo tan delicioso! Los españoles saben exactamente como mimar a sus invitados.

Una experiencia de sabor muy especial..

Unos cócteles al final

Caminamos – bien saturados y satisfechos – a la barra para permitirnos unos mojitos al final. Relajación pura. Luego que hacer unas últimas fotos maravillosas de la puesta del sol, empezamos el regreso. ¿Porqué todos los días no pueden ser así? ¡Me encantaría!

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